re-integra.net

“Le toco y reacciona todo su cuerpo”: cuando la hiperrespuesta no es sensibilidad, sino alarma

En consulta, hay pacientes que saltan ante el contacto, que tensan todo el cuerpo con un leve toque, o que refieren dolor incluso antes de que el fisioterapeuta haya comenzado a intervenir. Esta hiperrespuesta, lejos de ser simplemente una «hipersensibilidad», puede ser la manifestación de un sistema nervioso que vive en estado de amenaza.

Para el fisioterapeuta integrador, reconocer estas señales no solo es clínico, sino terapéutico. Porque lo que parece un exceso de reactividad puede ser, en realidad, una invitación a abordar el tratamiento desde un lugar mucho más respetuoso y profundo.

¿Cómo diferenciar entre sensibilidad y alarma?

La sensibilidad táctil localizada suele tener una relación directa con el tejido afectado: una zona inflamada, una lesión reciente, una sobrecarga. En cambio, la respuesta de alarma tiende a ser global, desproporcionada y acompañada de signos neurovegetativos: dilatación pupilar, sudoración, agitación o contención respiratoria.

Cuando el sistema nervioso interpreta el contacto como una amenaza, se activa el eje simpático, incluso antes de que haya una experiencia dolorosa real. Esto puede observarse en pacientes que llegan a consulta con diagnósticos múltiples, antecedentes de dolor crónico o historias personales de trauma emocional.

¿Qué sucede en el sistema nervioso ante esta hiperalerta?

Desde el punto de vista neurofisiológico, el cuerpo puede quedar «atrapado» en un estado de hipervigilancia. El tallo cerebral, encargado de los reflejos de defensa y de las respuestas autonómicas, mantiene el organismo preparado para huir o luchar, incluso en un entorno seguro.

Esto afecta la forma en que el paciente percibe el contacto, la presión y el movimiento. Lo que para otros sería un gesto terapéutico neutro, para este paciente puede sentirse como una invasión o amenaza. Y lo expresa con todo su cuerpo: saltando, reteniendo la respiración, tensando la mandíbula o mirando con aprensión.

Estrategias para trabajar desde la regulación

Cuando un paciente presenta esta hiperrespuesta, la estrategia principal no es «tolerar más» el tratamiento, sino regular el sistema para que no lo perciba como amenaza. Para eso, es clave:

  • Respetar el ritmo del paciente: iniciar con un contacto más informativo que terapéutico. Simplemente estar presente, con un toque suave, sin expectativas.
  • Observar el sistema nervioso en tiempo real: la respiración, el pulso, los microcambios en la expresión facial son indicadores del estado vegetativo.
  • Utilizar zonas de seguridad: muchas veces, comenzar por zonas menos cargadas emocionalmente, como el sacro o los pies, permite que el sistema se sienta seguro.
  • Incorporar oscilaciones suaves: el movimiento rítmico, lento y sostenido puede ayudar al cuerpo a salir del modo defensivo.

Un ejemplo clínico: menos técnica, más presencia

Un fisioterapeuta recibe a un paciente con dolor crónico generalizado y diagnóstico de fibromialgia. Al iniciar el contacto en la zona escapular, el paciente contiene la respiración, cierra los ojos con tensión y aprieta las manos.

En lugar de continuar, el terapeuta detiene la maniobra, mantiene el contacto sin presión y simplemente espera. Observa el pulso, que comienza a disminuir, y la respiración que se regulariza. Tras unos minutos, el paciente suspira y dice: «Ahora sí puedes seguir».

Este pequeño gesto cambia todo. El tratamiento deja de ser una imposición sobre un cuerpo en alerta, y se convierte en una invitación a reconfigurar la percepción de seguridad.

Conclusión: ver la alarma como información

La hiperrespuesta no es un obstáculo, sino un mensaje claro: el sistema necesita ser escuchado. Detrás de cada cuerpo que reacciona con alarma, hay una historia que merece ser vista con respeto y delicadeza. El cambio terapéutico comienza cuando el paciente siente que puede bajar la guardia.

Estos principios se abordan con profundidad en el curso Top-Ten, donde se entrena al fisioterapeuta a observar, decidir y actuar desde una mirada integradora, respetando el momento neurofisiológico de cada paciente.

Enero 19, 2026

Enero 19, 2026

Albi